APOYÁNDONOS  UNOS A OTROS

APOYÁNDONOS  UNOS A OTROS

DIA 18

En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes”. 1 Pedro 3:8 (NVI)

Dios nos capacita para amarnos hasta perder el temor entre unos y otros.

Alejamos  el temor de nuestra comunidad cuando nos amamos tan incondicionalmente que cada miembro se siente seguro dentro del grupo (1 Juan 4:18). Esta seguridad nos permite compartir nuestra humanidad con el grupo, incluyendo todas nuestras alegrías y dolores, nuestras subidas y bajadas, nuestras victorias y derrotas.

Entregamos  a los  demás,  la misma  y extraordinaria seguridad  que Cristo  nos  dá siendo auténticos, estando tristes, desanimados y confundidos, y aun así ser amados. Dios nos desafía a crear una comunidad donde nos amamos  como si nuestras vidas dependieran de eso (1 Pedro 1:22) y donde cada uno puede “vivir, moverse y existir” (Hechos 17:28, NVI).Dios quiere que lloremos juntos y que nos regocijemos juntos, cuidándonos unos a otros sin ninguna distinción (1 Corintios 12:25-26) mientras nos consolamos y confortamos, nos apoyamos y exhortamos, nos queremos y desafiamos dentro de una segura atmósfera de apoyo. El Señor quiere que nos apoyemos unos a otros, con corazones compasivos y humildad de espíritu.

Corazones compasivos: Consolamos a otros porque Dios nos consoló a nosotros y debemos animar a otros con el mismo ánimo que hemos recibido de él (2Corintios 1:4).

Mostramos un corazón  compasivo cuando nos decimos: Está bien tener un mal día.

Está bien estar cansados.

Está bien admitir tus errores.

Está bien decir que tu matrimonio está fracasando. Está bien confesar tus adicciones.

Está bien compartir tus miedos.

Está bien desear un día lejos de tu hijo. Está bien llorar una pérdida.

Está bien dudar, estar confundido y llorar.

Humildad de Espíritu: Las personas humildes no están pensando en lo poco que creen valer y no se preocupan por fingir humildad.  Un  comportamiento como  éste es  egocéntrico  y de falsa humildad.  Nuestra humildad debería ser el resultado natural de un espíritu amoroso, donde veamos a través de los ojos de Dios, el valor de los demás.

La verdadera humildad también significa que entendemos nuestro propio valor en Cristo y nuestro propósito único. Esto nos permite celebrar el éxito de otros, sabiendo que Dios nos bendice de diferentes maneras y en distintos momentos, de acuerdo con nuestras necesidades y nuestra misión.

Mostramos humildad de espíritu cuando nos decimos unos a otros:

Me alegra que estés feliz porque tienes un nuevo auto; Me alegra que obtuvieras una gran aumento; Me alegra que compartas que has perdido peso; Me alegra decir que has ganado una licitación; Me alegra gritar ¡Aleluya!, porque la presencia de Dios en tu vida es evidente.

Demostremos tener un corazón compasivo cuando lloramos con quienes lloran. Demostremos humildad de espíritu cuando nos alegramos con las bendiciones de otros como si fueran las nuestras.

Apoyámos unos a otros significa también que nos vemos en función de lo que podemos llegar a ser y no por lo que somos ahora. Jesús llamó “roca” a Pedro cuando el pescador aún estaba actuando impulsivamente. (Mateo 16:18) y Dios llamo a Gedeón “varón esforzado   y valiente” cuando estaba escondiéndose del enemigo (Jueces 6:11-12). Nos animamos y edificamos mutuamente (1 Tesalonicenses 5:11) cuando vemos a los demás en función a su propósito y misión en la vida.

Mientras buscamos las formas de “mutua edificación”. Romanos 14:19 (NVI) podría ser útil recordar que la palabra “apoyo” significa literalmente “prestar fuerza a…” Encontramos fortaleza en lugares en que se nos apoya, lugares donde nos sentimos seguros para ser nosotros mismos. ¿Es así tu grupo pequeño?

PARA MEDITAR

Dios nos capacita para amarnos hasta perder el temor entre unos y otros.

VERSICULO  PARA RECORDAR

“En fin, vivan en armonía los unos con los otros, compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes”. 1 Pedro 3:8 (NVI)

PREGUNTA  PARA CONSIDERAR

¿A quién le darás tu fortaleza hoy y cómo lo harás?

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