CRECEMOS CUANDO NOS ANIMAMOS UNOS A OTROS

CRECEMOS CUANDO NOS ANIMAMOS UNOS A OTROS

DIA 23

…anímense y edifíquense unos a otros”.1 Tesalonicenses 5:11 (NVI).

Tenemos poder para matar o dar vida.

Muchos de los mensajes que escuchamos en el mundo son del tipo que matan o hacen daño. Nos han dicho “no eres lo suficientemente inteligente”; ”no eres lo suficientemente delgado”; “no eres lo suficientemente rápido”; “no eres lo suficientemente BUENO”. La Biblia dice: “La lengua tiene poder  para dar vida y para quitarla;  los que no paran de hablar sufren las consecuencias” (Proverbios 18:21, TLA).

En el mundo donde la gente golpea y es criticada, podemos contrarrestar lo negativo. Tenemos el poder de dar vida diciéndonos unos a otros: “Tú me importas, tu vida vale y tiene un propósito. Dios te ama y tú eres increíblemente valioso para él”. Nuestras palabras pueden ser las únicas palabras de ánimo que ellos escuchen durante el día. Podemos llegar a ser la voz de la gracia de Dios en sus vidas, ayudándoles con palabras de ánimo. (Romanos 14:19b).

Veamos un ejemplo en Lucas 13, donde Jesús sana a una mujer que no podía caminar derecha por 18 años.

Cuando los líderes en la sinagoga cuestionaron  el sábado, Jesús dijo que estaba liberando a una “hija de Abraham” de las ataduras de Satanás. Él no la describe como una anciana o como una mujer inválida, sino como una honorable hija de la nación judía. Pero más importante que esto, era su tremenda necesidad, su condición física y espiritual como una prioridad sobre las demás rutinas del día”.

¿Puedes  imaginar qué  bendición  fue para  ella  escuchar estas  palabras?  Jesús  la sanó físicamente pero también la edificó. Ella fue una amada hija de Abraham, digna de ser tomada en cuenta, y lo suficientemente especial para estar al lado los unos de los otros “edificándonos unos a otros”, exactamente cómo el Consolador está al  lado nuestro para enseñarnos y recordarnos todo lo que Jesús nos dijo (Juan 14:26).

Llegamos a ser personas que animan cuando dejamos de despreciar a otros y  dejamos de enfocarnos en nosotros y empezamos más bien a mirar a Dios y alrededor nuestro. Todo lo que tenemos que hacer es mirar la necesidad alrededor nuestro y la oportunidad para animar y alentar está en cada lugar. “Cada uno debe agradar al prójimo para su bien, con el fin de edificarlo”. (Romanos 15:2, NVI).

Así que, esta semana, ¿llegarás a ser una sólida fuente de aliento y ánimo para aquellos que están a tu alrededor? La elección es tuya: Tú puedes levantar el espíritu de una persona, cambiar la atmósfera de tu oficina o aligerar la carga de alguien de tu grupo pequeño. La Biblia dice: “esfuércense siempre por hacer el bien, no sólo entre ustedes sino a todos”. (1 Tesalonicenses 5:15, NVI).

El mejor lugar para comenzar es en nuestro grupo pequeño, donde regularmente venimos para edificarnos juntos.

Aquí hay unos pasos para empezar:

 

Comprométete a animar .

De hoy en adelante, estoy de acuerdo en que: “voy a edificar a la gente que está a mí alrededor”

¿Puedes imaginar el  impacto que esto tendría? ¿Qué clase de influencia tendrías si te comprometieras a ser un hijo o hija que anima?

Valora a otras personas.

En las semanas pasadas de 40 días de Comunidad, hemos visto una y otra vez que las personas son valiosas para Dios y, si son valiosas para él, entonces deberían ser valiosas para nosotros. Por lo tanto debo ser una persona que anima y trabaja duro en resaltar lo mejor en los demás.

Enfócate en lo que es realmente importante.

Cuando Jesús sanó a la “hija de Abraham” Él se enfocó en lo que era realmente importante. Para llegar a ser una persona que anima, probablemente tengas que cambiar tus prioridades, ajustar tu agenda y enfocarte  en el hecho que las personas son más valiosas para Dios que apretadas agendas.

Haz que tu conversación esta semana esté llena de frases como “creo en ti…”, “estoy agradecido por ti…”; “veo a Dios usándote como  …”; “Te aprecio…” y “soy feliz de que seas parte de mi vida”. Anímate, hay buenas noticias de gran gozo para toda la gente, y su nombre es Cristo el Señor.

 

PARA MEDITAR

Tenemos poder para matar o dar vida.

VERSÍCULO PARA RECORDAR

“…anímense y edifíquense unos a otros”. 1 Tesalonicenses 5:11 (NVI)

PREGUNTA PARA CONSIDERAR

¿Cómo puedes llegar a ser una fuente consciente de aliento y ánimo hacia aquellos que están a tu alrededor?

 

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