Sábado, 29 de agosto de 2026
«Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.» Josué 1:9
El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King Jr. se paró frente a 250,000 personas en el Lincoln Memorial de Washington D.C. con un discurso preparado en la mano. A mitad del discurso, la cantante Mahalia Jackson grito desde atrás del podio: «Cuéntales el sueño, Martin.» King doblo sus notas, las puso a un lado, y comenzó a hablar desde el corazón. Lo que siguió fue»I have a dream» se convirtió en uno de los discursos más importantes de la historia. King había enfrentado amenazas de muerte, atentados contra su casa, arrestos y presión constante para que se callara. Pero eligió hablar. El valor no fue la ausencia de miedo — fue hablar, aunque tuviera miedo.
Dios le dice a Josué «esfuérzate y se valiente» en cuatro ocasiones distintas en el primer capítulo de Josué como si Dios supiera que Josué lo necesitaba escuchar más de una vez. No lo dice porque Josué no tuviera miedo, lo dice precisamente porque lo tenía. Josué tenía que reemplazar a Moises, cruzar el Jordán crecido, y conquistar naciones más grandes que Israel. El miedo era la respuesta racional. El valor fue la decisión sobrenatural.
El valor bíblico no es la ausencia de miedo, es la decisión de obedecer a pesar del miedo. El coraje humano dice: «No tengo miedo.» El coraje bíblico dice: «Tengo miedo y voy de todas formas, porque Dios va conmigo.» La diferencia no es psicológica es teológica. El fundamento del valor cristiano no es la evaluación de las probabilidades sino la certeza de la presencia de Dios. «Estaré contigo» es la promesa que convierte el temor en obediencia.
¿Hay algo a lo que Dios te está llamando hoy que te da miedo? Una conversación difícil, un paso de fe, una decisión que implica costo real. El miedo que sientes no es una señal de que no debes hacerlo, a veces es la señal de que es exactamente lo que debes hacer. Dobla tus notas. Pon el discurso preparado a un lado. Y habla desde lo que Dios puso en tu corazón.
Recuerda: «El valor no es no tener miedo es decidir que la obediencia a Dios es más grande que el miedo que sientes.»
Oremos: Señor y Dios, hay cosas que me dan miedo hacer. Dame el valor de Josué no el valor que nace de la autosuficiencia, sino el que nace de saber que Tú vas conmigo. En el nombre de Jesús. Amen.