Devocional 127  —  Los Valores

Domingo, 30 de agosto de 2026

«Fiad vuestro camino a Jehová, y confiad en él; y el hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.» Salmos 37:5-6

En 1982, cuando el analgésico Tylenol fue envenenado con cianuro en Chicago causando siete muertes Johnson and Johnson enfrento una decisión que definiría la empresa para siempre. Su equipo de abogados y expertos en crisis aconsejo no retirar el producto nacionalmente pues era demasiado costoso y no había evidencia de que el problema fuera más amplio. La empresa ignoro ese consejo. Retiro 31 millones de frascos del mercado, a un costo de 100 millones de dólares, en 48 horas. El CEO James Burke dijo: «Nuestro credo dice que la responsabilidad primera es con los que usamos nuestros productos. Eso no es negociable.» Esa decisión, basada en valores escritos décadas antes, salvo vidas y transformo a Johnson and Johnson en el estándar de ética corporativa mundial.

Los valores no son los principios que declaras en los momentos de calma, son los que demuestras en los momentos de presión. Cualquier empresa o persona puede tener valores escritos en una placa. Lo que revela el carácter real es que pasa cuando esos valores cuestan algo. Johnson and Johnson tenía valores escritos. Pero lo que los hizo reales fue la decisión de pagar el precio de vivirlos cuando era inconveniente hacerlo.

El creyente tiene en la Palabra de Dios el sistema de valores más solido que existe y no porque sea el más popular o el más conveniente, sino porque está anclado en el carácter de quien no cambia. Los valores de Dios no son relativos, no son negociables y no dependen de la cultura del momento. Y el Salmo 37:5-6 promete algo extraordinario: cuando confías tu camino a Dios y vives con integridad, El mismo exhibe tu justicia como la luz. No tienes que defenderla ya que El la vindica.

¿Cuáles son los valores que gobiernan tus decisiones reales no los que declaras, sino los que se leen en tu agenda, en tu dinero y en tus relaciones? Si hay una brecha entre los valores que profesas y los que prácticas, hoy es el día de cerrarla. Un valor que no cuesta nada cuando es inconveniente no es realmente un valor es una preferencia.

Recuerda: «Tus valores reales no son los que dices tener son los que demuestras cuando vivir por ellos cuesta algo.»

Oremos: Señor y Dios, que mis valores no sean decoración que sean los cimientos reales de mis decisiones. Ayúdame a vivir con la misma integridad en lo privado que en lo público. En el nombre de Jesús. Amen.

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