LA CRIANZA DE NUESTROS HIJOS

LA CRIANZA DE NUESTROS HIJOS

Miercoles 10 de Enero de 2018
Génesis 23-24 | Mateo 7

“Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre.” – Proverbios 1:8
A veces no alcanzamos a expresar con palabras lo mucho que amamos a nuestros hijos, sabiendo que nuestra responsabilidad es asegurar el bienestar de ellos. Proveemos para suplir sus necesidades físicas; afecto, vivienda, comida, ropa, etc., y también lo hacemos para suplir sus necesidades emocionales, psicológicas y estructurales. Establecemos rutinas, los disciplinamos, los educamos, los instruimos y los guiamos. Nuestro mayor deseo es que nuestros hijos sean felices, así que les compramos juguetes, los llevamos de paseo, los inscribimos en actividades, hacemos reuniones con la familia y amigos, y en el proceso, creamos recuerdos maravillosos para ellos. Igualmente establecemos límites a nuestros hijos, y a medida que ellos crecen, vamos extendiendo esos límites hasta que un día son libres de irse a vivir por su cuenta, y hacer su propia vida.

Tal vez hayamos hecho lo mejor para proveer todo a nuestros hijos, pero ¿y qué acerca de lo espiritual? ¿Qué papel le hemos permitido a Dios jugar en la crianza de nuestros hijos? ¿Saben nuestros hijos que amamos a Dios? ¿Saben que confiamos en Él, que dependemos de Él, y que le agradecemos todos los días por Sus bendiciones y Su presencia? Esto no requiere una sesión de estudio bíblico, especialmente a una edad temprana. Lo que se necesita es que nuestros hijos vean la relación que existe entre nosotros y Dios.

Es mucho más fácil aprender que enseñar, y el ejemplo es el que produce impacto sobre nuestros hijos. ¿Han visto nuestros hijos la Biblia como un libro habitual en el entorno de nuestra casa, y mejor aún, nos han visto leer la Biblia todos los días? ¿Hemos orado con nuestros hijos todos los días? ¿Vienen nuestros hijos a la iglesia con nosotros y asisten a la escuela dominical? ¿Los estamos alentando a hacerse preguntas acerca de Dios, y a medida que crecen, les explicamos un poco más sobre el papel de Jesús en sus vidas? Lo que nuestros hijos ven y experimentan en el hogar por lo general determinará la clase de personas en que se convertirán. Es por esto que debemos guiar y encauzar a nuestros hijos en el camino de Dios; con amor, bondad y honestidad, ensenándoles un espíritu abnegado y de sacrificio en amor por los demás, que implica un corazón lleno de generosidad y servicio.

Es de vital importancia que entendamos que no es la mamá o el papá quien hace que los hijos se conviertan cristianos. Es solamente Dios quién los atraerá por su Espíritu a una relación con Él. Lo que como padres podemos hacer es plantar la semilla a diario, y esperar confiadamente que en ellos se desarrolle un corazón para Dios mientras son jóvenes. De no ocurrir así, podemos estar seguros que la semilla estará allí por siempre, y cuando todo lo demás falle, como a menudo ocurre, la semilla brotará y traerá vida, y nuestros hijos sabrán que tienen un Dios a quien recurrir. Cristo los acompañará por siempre, Él es el camino y todo lo mejor que podremos darles.

ORACIÓN: Amado Señor, mi mayor deseo es que mis hijos sean llevados a una relación contigo, y te pido que me guíes y me ayudes a plantar diariamente Tu semilla en la vida de ellos.

PARA REFLEXIONAR: ¿Qué papel le estoy permitiendo a Dios jugar en la crianza de mis hijos? ¿Estoy plantando diariamente la semilla de Cristo en los corazones de ellos?

RAISING OUR CHILDREN
Wenesday , January 10, 2018
Genesis 23-24 | Matthew 7
“My son, listen to your father’s and do not forsake your mother’s teaching.” – Proverbs 1: 8

Sometimes we fail to express in words how much we love our children, knowing that our responsibility is to ensure their welfare. We provide to meet their physical needs; affection, housing, food, clothing, etc., and also do it to meet their emotional, psychological and structural needs. We establish routines, discipline them, educate them, instruct them and we guide. Our greatest desire is for our children to be happy, so we buy toys, we walk, we enrolled in the activities, we do meetings with family and friends, and in the process, create wonderful memories for them. Also we establish limits for our children, and as they grow, we extend those limits until one day are free to go and live on their own and make your own life.

Perhaps we have done our best to provide all our children, but so what about the spiritual? What role does God have allowed him to play in raising our children? Do our children know that we love God? You know that we trust him, we depend on Him, and we appreciate every day for His blessings and His presence? This does not require a Bible study session, especially at a young age. What is needed is that our children see the relationship between us and God.
It is much easier to learn to teach, and example is what produces impact on our children. Have you seen our children the Bible as a regular book in our home environment, and better yet, we have been reading the Bible every day? Have we prayed with our children every day? Do they come our children to church with us and attend Sunday school? Are we encouraged to ask questions about God, and as they grow, we explain a bit more about the role of Jesus in their lives? What our children see and experience at home usually will determine the kind of people they will become. That is why we must guide and channel our children in the way of God; with love, kindness and honesty, teaching and selfless spirit of sacrifice in love for others, which involves a heart full of generosity and service.

It is vital to understand that is not the mom or dad who makes children become Christians. It is only God who by his Spirit draw them into a relationship with Him. What we as parents can do is plant the seed daily, and confidently expect them a heart for God is developed while they are young. Not happen so we can be sure that the seed will be there forever, and when all else fails, as often happens, the seed will sprout and bring life and our children know that they have a God to turn to. Christ will accompany them forever, He is the way and all the best we can give them.

PRAYER: Dear Lord, my greatest desire is that my children are brought into a relationship with you, and ask you to guide me and help me to plant your seed in the daily life of them.
For reflection: What role am allowing God to play in bringing up my children? Am I daily planting the seed of Christ in their hearts?

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