Devocional 121 – El Temor a Dios

VIDA EN LA PALABRA

Devocional 121  —  El Temor a Dios

Lunes, 24 de agosto de 2026

«El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos.» Salmos 111:10El explorador y misionero David Livingstone paso 33 años en el interior de África, enfrentando enfermedades devastadoras, traiciones de su propio equipo y condiciones que mataron a la mayoría de los europeos de su era. Cuando le preguntaron que lo sostenía en los momentos más oscuros, cito una sola promesa: «He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20). Livingstone no temía a los leones, las fiebres ni los jefes tribales hostiles y era porque temía a Dios. Y quien genuinamente teme a Dios descubre algo paradójico: deja de temer a todo lo demás. El temor correcto libera de todos los temores incorrectos.

El «temor de Jehová» en la Biblia no es miedo pavoroso ante un Dios caprichoso. Es la reverencia profunda, el asombro y la deferencia que produce estar ante alguien infinitamente más grande, más sabio y más santo que uno mismo. No paraliza si no  orienta. No aplasta da perspectiva. Es el mismo sentimiento que produce contemplar el universo desde la oscuridad del espacio, multiplicado infinitamente. Y quien lo experimenta genuinamente descubre que se convierte en el punto de partida de toda sabiduría real.

El Salmo 111:10 conecta el temor de Jehová con el principio de la sabiduría no con el final. Es el cimiento, no la cima. Quien no teme a Dios construye su vida sobre sus propios criterios y sus propios deseos. Esa construcción, por solida que parezca externamente, no tiene cimiento real. Quien teme a Dios tiene un punto de referencia que nada puede mover  porque está anclado en la única realidad que no cambia.

¿Como describirás tu relación con Dios hoy es de familiaridad casual o de reverencia genuina? Ambas cosas pueden coexistir: Dios es Padre y es Rey, es amigo y es Juez. La intimidad sin reverencia produce irreverencia. La reverencia sin intimidad produce religión sin relación. El temor de Dios que la Biblia describe incluye las dos y quien vive en esa tensión saludable tiene acceso a una sabiduría que el mundo no puede comprar.

Recuerda: «Quien genuinamente teme a Dios descubre algo liberador: ya no necesita temer a nada más.»

Oremos: Señor y Dios, que mi vida este anclada en un temor genuino a Ti no miedo al castigo, sino reverencia ante Tu grandeza y amor ante Tu gracia. Que ese temor sea el principio de toda sabiduría en mi vida. En el nombre de Jesús. Amen.

HTML Snippets Powered By : XYZScripts.com