“El Amor lleva tiempo”

Día 20

Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien
el tiempo. (Efesios 5:15-16)

Imagínate acostado sobre tu lecho de muerte, haciendo un repaso de tu vida. ¿Qué te gustaría haber
hecho más? ¿Trabajar en la oficina? ¿Limpiar la casa? ¿Mirar más televisión? No. Nada de eso
importará en ese momento. A menudo, el mayor reproche es no haber amado más a las personas
más importantes para uno.
Y si no tienes cuidado, todo lo que es secundario y nimio en la vida te robará tiempo con las
personas que amas.
Nunca hay suficiente tiempo para todo. Las cosas insumirán tanto tiempo como les permitas. Algo
siempre queda sin terminar, pero tenemos que elegir con sabiduría lo que hacemos. . . y lo que no.
Recuerda que lo «bueno» es siempre el enemigo de lo mejor de Dios. Tenemos que escoger lo
mejor a nuestro alcance.
La Escritura manda a los padres que prioricen el tiempo con sus hijos. Es una de nuestras
responsabilidades más importantes. El mayor mandamiento de todos, que aparece por primera vez
en Deuteronomio 6, es «amarás al Señor tu Dios» con todo tu ser (v. 5). No obstante, los dos
versículos siguientes explican que los padres deben enseñarles a sus hijos a amar a Dios mediante
una interacción diaria con ellos durante la mañana, mientras se sientan juntos en el hogar, mientras
viajan y cerca de la hora de dormir. Estos cuatro momentos clave son la receta de Dios para guiar
nuestras prioridades. Nuestros hijos necesitan que nos hagamos tiempo para ellos todos los días,
para que podamos representar bien a Dios y Sus prioridades.
Jesús expuso la verdadera naturaleza de la persona demasiado ocupada mientras visitaba a sus
amigas María y Marta. En la mente de Marta, la llegada de Jesús y Sus discípulos significaba que
ella y su hermana tenían que trabajar sin descanso y preparar algo sorprendente. En cambio,
encontró a María sentada a los pies de Jesús, disfrutando de Su compañía y pendiente de cada
palabra que Él pronunciaba. Marta interrumpió: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje
servir sola? Dile, pues, que me ayude». Pero Jesús, con Su manera sabia y amable, contestó:
«Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y
María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada» (Luc. 10:40-42).
Sus palabras viajan por el tiempo y llegan a nuestros oídos. Deja de preocuparte por cosas
secundarias. Escoge lo prioritario. Ama a las personas mientras puedas. Deja de lado lo innecesario.
Es lo que hace el amor todo el tiempo.
Sin duda, hay un equilibrio. No hay que adorar a los hijos. Dios está primero, nuestro matrimonio
en segundo lugar, y luego, los hijos. A veces, los hijos también tienen que esperar. Pero todo lo que
está después debe pasar a un segundo lugar en nuestro corazón y encontrar su sitio adecuado en
nuestras agendas, mientras protegemos nuestro tiempo con aquellos que Dios puso a nuestro
cuidado.
Esfuérzate cuando sea la hora de trabajar, y luego delega intencionalmente o pospón el resto. Deja
de preocuparte por agradar a personas que no llorarán en tu funeral. Sacrifica lo bueno por lo mejor,
para poder mostrar amor cada día. Deja los platos y los arbustos unos minutos más. Seguirán allí
cuando hayas pasado un poco más de tiempo con tus hijos.

Podemos hacer afirmaciones increíbles sobre lo que es más importante para nosotros, pero nuestro
uso del tiempo hará la declaración más estridente y acertada de todas.

TAREA:

Has una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.____________

¿Qué decidiste hacer, y cómo respondió la familia?
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Ella vigila la marcha de su casa. . . (Proverbios 31:27)

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