MANSEDUMBRE DEL ALMA

MANSEDUMBRE DEL ALMA

Sabado 10 de Marzo del 2018
Ezequiel 8-10 | Hebreos 13
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” – Mateo 5:5

El hecho de no contar con los recursos para vivir la vida de la manera que Dios espera que vivamos, corresponde a la “pobreza en espíritu” de la que Jesús habla en la primera bienaventuranza. Lamentar esa pobreza en espíritu, como lo indica la segunda bienaventuranza, hace referencia al arrepentimiento, el cual significa cambiar de la dependencia de nosotros mismos a la dependencia de Dios. La consecuencia lógica e inevitable del arrepentimiento se encuentra descrita en la tercera bienaventuranza: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran la tierra”.

La mansedumbre no debe ser interpretada como timidez o debilidad, o como una especie de actitud patética de “perdón por estar vivo”; la mansedumbre tiene que ver con humildad y sumisión a Cristo. Una vez que reconocemos nuestra pobreza en espíritu y que lamentamos esa pobreza, no tendremos ninguna motivación diferente a la genuina humildad y a una feliz y libre sumisión a Jesucristo como Señor.

Así como el lamento de nuestra pobreza corresponde a la plenitud del Espíritu santo, también nuestra mansedumbre corresponde al señorío de Cristo. El señorío de Cristo no es una opción extra de la vida cristiana, sino un ingrediente esencial de la misma. Pablo escribe: “Para esto mismo murió Cristo, y volvió a vivir, para ser Señor tanto de los que han muerto como de los que aún viven, (Romanos 14:9). El Nuevo Testamento hace referencia a Jesucristo como “Salvador” 25 veces, sin embargo, Él es descrito como “Señor” más de 600 veces. Es maravillosamente cierto que Jesucristo salva, pero su actividad salvadora no puede ser separada de Su señorío.

La disposición hacia una vida íntegra comienza con una mansa y humilde sumisión a Cristo como Señor. Acerca de los mansos Jesús dijo, “ellos heredaran la tierra”. Él no dice, “ellos heredaran el cielo”, aunque lo harán, pero “heredaran la tierra”. Aquella persona que ha reconocido y lamentado su pobreza en espíritu, y se ha sometido a Cristo como Señor, habrá descubierto el propósito de nuestra existencia aquí en la tierra.

Cada ser humano tiene un propósito para su vida, el cual es concebido en el cielo. Mucho antes que naciéramos, Dios ya tenía un plan para nuestras vidas, pero esto no significa que su implementación sea inmediata, ya que no lo es. Podemos vivir con total indiferencia hacia Dios, hacia Su camino, y hacia Su voluntad, en cuyo caso estaremos contristando al Espíritu Santo, impidiéndole a Él hacer lo que Él haría en nuestra vida. Un verdadero cristiano vive bajo la autoridad de Cristo, y está identificado plenamente con Sus intereses y Sus propósitos. Es únicamente, en sumisión a Cristo, que nuestra existencia en la tierra tiene sentido, cuando comenzamos a verla desde la perspectiva de Dios. Sólo entonces llegaremos a vivir nuestra vida con sentido y propósito, los cuales son derivados de la mansedumbre de nuestra alma hacia Dios.
ORACIÓN: Todas las cosas acerca de Ti, revelan mi realidad y me llenan de humildad. Señor mantenme siempre en un espíritu de sumisión a Cristo y te pido que reines en mí como el Señor de mi vida. Gracias Padre.
PARA REFLEXIONAR: ¿Estoy viviendo en humildad y sumisión a Jesucristo como el Señor de mi vida?

GENTLENESS of the SOUL

Saturday March 10th, 2018

Ezekiel 8-10 Hebrew 13
“ Male Blesseds the tame, because they will receive the land for country estate.” – Matthew 5:5

The fact of not counting on the resources to live life the way in which God expects that we live, reciprocates the poverty in spirit of the one that Jesus speaks in the first earthly happiness. Deploring that poverty in spirit, as the second earthly happiness suggests it, makes reference to repentance, which signifies changing our dependence same to God’s dependence. The logical and inevitable consequence of repentance finds itself described in the third earthly happiness: “Male blesseds the tame, because they inherited the land ”.

Gentleness should not be interpreted as timidness or weakness, or like a kind of pathetic attitude of pardon to be alive; Gentleness has to see humbly and submission to Christ. Once we recognize our poverty in spirit and that we deplore that poverty, we will not have no different motivation to the genuine humility and to a happy and free submission to Jesus Christ like Lord.

Just like the lament of our poverty corresponds to the Holy Spirit’s plenitude, our gentleness also corresponds to Christ’s sovereignty. Christ’s sovereignty is not a spare option of Christian life, but a same essential ingredient. Pablo writes: “For this himself Christ died, and relived, in order to be Lord as much of the that they have died as of the ones that still live, (Romans 14:9). The New Testament makes reference to Jesus Christ like Salvador 25 times, however, he is described like Lord more of 600 times. It is marvelously true that Jesus Christ saves, but his activity saving cannot be separated from Its sovereignty.

The disposition toward an honest life begins with a tame and humble submission to Christ like Lord. About the tame Jesus he said, they will inherit the land. He does not say, they will inherit the sky, although they will make it, but inherit the land. That person that he has recognized and deplored her poverty in spirit, and has submitted to Christ like Lord, he will have discovered the purpose of our existence here below.

Each human being has a purpose for his life, which is conceived in the sky. Long time before we were born, God already had a plan for our lives, but this does not mean that your implementation be immediate, since it is not. We can live with total indifference toward God, toward Your road, and toward Your will, in which case we will be saddening the Holy Spirit, handicapping him to make what he would make in our life. A true Christian lives under the authority of Christ, and he is identified completely with His interests and His purposes. It is only, in submission Christ, that our existence in the land makes sense, when we begin to see her from the foreshortening of God. Only then we will get to live our life with sense and purpose, which result from the gentleness of our soul toward God.
PRAYER: All things about you, reveal my reality and they fill me with humility. Gentleman, keep always in a spirit of submission for me Christ and I request to you that you reign in me like the Lord of my life. Thanks Father
IN ORDER TO REFLECT: Am I living in humility and submission to Jesus Christ like the Lord of my life?

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