Conectando a la Familia Dia 28

Conectando a la Familia Dia 28

Día 28      “El Amor es la Palabra de Dios”

No lo ocultaremos a sus hijos, sino que contaremos a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR. . . (Salmo 78:4)

John Quincy Adams, el sexto presidente de Estados Unidos, dijo: «Mi veneración por la Biblia es tan grande que, cuanto antes empiecen mis hijos a leerla, más seguro estaré de que serán ciudadanos útiles para su país y miembros respetables de la sociedad».

Todos los padres deberían descubrir esto. Los niños que escuchan las verdades de la Biblia, la leen y la guardan en sus corazones y sus mentes están mucho mejor preparados para la vida. Tienen en su interior el consejo de Dios sobre temas que van desde la honestidad y la justicia hasta la salud y el manejo del dinero. Desde la  ética en el ámbito de trabajo hasta el liderazgo como  siervo. Comprenden los principios básicos y fundamentales para construir mejores matrimonios, familias, negocios, gobiernos y sociedades. Se vuelven conocedores de la fe, de la naturaleza de Dios y del significado de la historia y la eternidad. Y lo más importante, se acostumbran a escuchar la voz de Dios.

Pasar tiempo con la Biblia puede hacer todo esto y más. Todo comienza con una mamá o un papá que simplemente aman a sus hijos, a Dios y Su Palabra, y que están dispuestos a ayudar a sus hijos a desarrollar un apetito abundante por el festín espiritual que tienen por delante.

Dios ama a tus hijos sin medida y se hará responsable de hablarles a través de Su Palabra si te aseguras de que la escuchen permanentemente en la iglesia y en tu hogar.

No se trata de capacitación y sabiduría, sino de disposición y amor. Te recomendamos comenzar por los libros de Salmos y Evangelio de Juan, un capítulo por día alternando entre ambos libros.

No hay una fórmula establecida. La Palabra hará la obra porque «es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos» (Heb. 4:12). A medida que lean, debatan y oren sobre lo que han leído, tus hijos crecerán espiritualmente y en forma exponencial.

Esta tarea no es demasiado grande para ti. Es más, estás en el lugar justo y tienes las cualidades necesarias (como nadie más en el mundo) para guiar a tus hijos a través de este tesoro de oro espiritual, día tras día.

Escuchar los relatos de la Biblia permitirá que tus hijos descubran la moralidad de Moisés, la fe de Abraham, la sabiduría de Salomón, la pasión del rey David y las lecciones de amor de Jesucristo. Por sobre todas las cosas, la soberanía y la providencia de Dios a través de la historia se desplegará en sus corazones con colores vivos y relevantes. Descubrirán que las Escrituras son «deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal» (Sal. 19:10).

Entonces, en el futuro, puedes acercarte a tus hijos en cualquier momento de crisis o decisiones y decir con confianza: «Persiste en las cosas que has aprendido y de  las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación» (2 Tim. 3:14-15).

Jesús declaró: «Cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca» (Mat. 7:24-25).Cuando  tu  familia  está  fundada  sobre  la  roca  de  la  Palabra  inmutable  de  Dios,  se  encuentra preparada, sólida y asegurada para las aventuras y las tormentas de la vida.

El desafío de hoy

Has una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy.                       

¿Has ayudado a tus hijos a desarrollar un apetito por la Palabra de Dios? ¿La lees en forma habitual?

¿Cuándo es el mejor momento del día para realizar un devocional en tu hogar?

¿Hay cosas menos importantes que deberían pasar a un segundo plano en tu agenda para que puedas tener este tiempo?

Una generación alabará tus obras a otra generación, y anunciará tus hechos poderosos. (Salmo 145:4)

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