SIRVIENDO CON SACRIFICIO UNOS A OTROS

SIRVIENDO CON SACRIFICIO UNOS A OTROS

DIA 34

“Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dió su vida por nosotros. Así también nosotros, debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos en Cristo”. 1 Juan 3:16 (TLA)

Un servicio serio requiere un sacrificio serio.

Aun así algunos creyentes viven estilos de vida que requieren poco o ningún sacrificio. Ellos pueden estar familiarizados con Juan 3:16 (TLA), “Porque tanto amó Dios al mundo”, pero necesitan estar igualmente familiarizados con 1 Juan 3:16 (TLA): “Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dió su vida por nosotros. Así, también nosotros, debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos en Cristo”.

El Apóstol Pablo dice que nuestro trabajo como servidores de Dios se valida cuando vivimos tiempos difíciles “En todo lo que hacemos, demostramos que somos servidores de Dios, y todo lo soportamos con paciencia. Hemos sufrido y tenido muchos problemas y necesidades. Nos han puesto en la cárcel en medio de gran alboroto, nos han maltratado. Hemos trabajado mucho. Algunas veces no hemos dormido ni comido. A pesar de todo eso, nuestra conducta ha sido impecable, conocemos la verdad, somos pacientes y amables. El Espíritu Santo está en nuestras vidas, y amamos de verdad. Con el poder que Dios nos da, anunciamos el mensaje verdadero. Cuando tenemos dificultades, las enfrentamos, y nos defendemos haciendo y diciendo siempre lo que es correcto. A veces nos respetan y nos tratan bien, pero otras veces nos desprecian y nos maltratan. Unas veces hablan bien de nosotros, y otras veces mal. Aunque decimos la verdad, nos llaman mentirosos. Aunque nos conocen muy bien, nos tratan como a desconocidos. Siempre estamos en peligro de muerte, pero todavía estamos vivos. Nos castigan, pero no nos matan. Parece que estamos tristes, pero en realidad estamos contentos. Parece que somos pobres, pero a muchos los hacemos ricos. Parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo”. (2 Corintios 6:4-10, TLA). GLORIA A DIOS

Pablo consideró que el costo que debemos asumir para enriquecer las vidas de otros en el nombre de Cristo, es un sacrificio que vale la pena seguir (Filipenses 3:7). Él mantuvo sus ojos firmemente en el premio (Filipenses 3:14). Él siguió a Jesús, quien “soportó la vergüenza  de morir clavado en una cruz   porque sabia que, después de tanto sufrimiento, seria muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios”. (Hebreos 12:2, TLA).

Jesús puso los privilegios de su deidad de lado y asumió la “condición de siervo” (Filipenses 2:7) así que aquellos que creen en Él pueden ser “sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que él había prometido” (Efesios 1:13, DHH).

Tú y yo nos beneficiamos diariamente del sacrificio hecho por otros creyentes. Una ilustración sencilla es el edificio donde  te reúnes para participar del culto de adoración semanal. ¿Te has puesto a pensar alguna vez en cuántas personas se han sacrificado para que tú tengas un lugar para adorar?

Generaciones anteriores a nosotros se han sacrificado para nuestro beneficio, y ahora es nuestro turno de servir en los propósitos de Dios para nuestra generación (Hechos 13:36). Dios no nos pide que demos más que Jesús, quien “envió a su hijo para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio. Hijos míos, si Dios nos ha amado así, nosotros también debemos amarnos los unos a los otros”. (1 Juan 4:10, NVI)

Nuestro sacrificio como cristiano debería ser:

Voluntario. Jesús dijo que su vida no fue arrebatada, pero se entregaba voluntariamente (Juan 10:18), de la misma manera el primer mártir cristiano, Esteban ofreció su vida voluntariamente (Hechos 7:59-60). No pueden pedirnos que muramos por nuestra fe, pero Jesús espera que muramos diariamente a nuestros propios intereses por causa de otros (Lucas 9:23).

Costoso. El rey de Israel David dijo que no le ofrecería ningún sacrificio a Dios que no le cueste nada. (2 Samuel 24:24). Servir a Dios es costoso, y el costo no sólo es financiero, es más que esto. Se nos puede pedir renunciar a nuestros sueños, nuestras expectativas, a nuestra reputación, a nuestra pensión, lo que sea que Dios nos demande para enriquecer a otros.

Continuo. Debemos darnos a nosotros mismos. “Sean humildes, amables, y pacientes, y con amor dense apoyo los unos a los otros”. (Efesios 4:2 TLA), haciendo lo que ellos no pueden hacer para si mismos; debemos hacer esto regularmente, y no según como nos sintamos.

¿Cuáles son algunas de las formas de sacrificarse diariamente? Da tu tiempo para cuidar a aquellos que te rodean. Da tu reputación defendiendo a Jesús.

Arriésgate al rechazo por defender a otros creyentes.

Apoya a las personas  de tu grupo pequeño que requieran ir a hacer misiones. Usa tu tiempo de vacaciones para el ministerio.

Cuando seguimos de buena voluntad lo que dice la Escritura “ofrezcan su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, (Romanos 12:1, NVI), descubrimos que el servirnos unos a otros, es el centro de la voluntad de Dios para nuestras vidas “Así podrán comprobar cuál   es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. (Romanos 12:2, NVI)

PARA MEDITAR

Un servicio serio requiere un sacrificio serio.

VERSÍCULO PARA RECORDAR

“Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dio su vida por nosotros. Así también nosotros, debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos en Cristo”. 1 Juan 3:16 (TLA)

PREGUNTA PARA CONSIDERAR

¿Qué sacrificio puedes hacer que enriquecerá la vida de muchos?

 

 

 

 

 

 

share

Recommended Posts

Deja una respuesta