ALCANZANDOLOS CON HOSPITALIDAD

ALCANZANDOLOS CON HOSPITALIDAD

DIA 10

“Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse” 1Pedro 4:9

Corazones abiertos proveen casas abiertas.

Para el cristiano, la hospitalidad no es una opción. Es un mandato (Isaías 58:6-9, Lucas 14:12-14) Dios nos ha ordenado practicar la hospitalidad. Desde el ejemplo del patriarca Abraham, quien recibió a tres visitantes santos cruzando las arenas calientes (Génesis 18) hasta el sabio consejo del Apóstol Pablo (Romanos 12:13b RV)…practicando la hospitalidad.

 

Para algunos, la hospitalidad  es  tan  natural  como  respirar. Para otros la  práctica debe ser adquirida. Para todos, este don debe ser fomentado. “Practicando la hospitalidad entre ustedes sin quejarse“ (1Pedro 4:9, NVI).

El ministerio de Cristo a este mundo empobrecido, cautivo, enceguecido y oprimido debe en una manera u otra, ser también nuestro. (Lucas 4:18-19) Muchos de nosotros tenemos una notable herramienta con la cual pedemos ministrar: el milagro del hogar cristiano. Si los cristianos abrieran sus hogares y practicaran la hospitalidad como está definida en las Escrituras, podríamos alterar significativamente la estructura de la sociedad. Podríamos jugar un mayor rol en su redención moral, espiritual y emocional.

Piensa en el impacto que nuestra iglesia podría tener en la sociedad si sólo cuatro o cinco familias de  cada     congregación cuidara de los  niños  necesitados,  protegiéndolos  con  amor y enseñándoles el camino que los lleve a Cristo. Si en una gran zona urbana de cien iglesias, se abriese cuatro o cinco hogares por iglesia, cuatro o cinco multiplicado por cien involucraría por lo menos a cuatrocientos o quinientos niños.

 

Mucha gente que dice seguir a Cristo, no comprende las bases de la hospitalidad. El mundo nos ha obligado  a seguir  su molde.  Las  personas  que no  son  hospitalarias  dicen: “Quiero impresionarte con la belleza de mi casa, lo creativo del decorado, lo gourmet de la cocina”. La hospitalidad sin embargo, busca ministrar. Dice: ”Esta casa no es mía. Es un regalo de Dios. Yo soy su siervo y yo la uso como El desea”.

Una persona hospitalaria no trata de impresionar si no de servir.

Las personas que no son hospitalarias ponen las cosas antes que la gente. “Tan pronto como termine de decorar la casa, con todos los elementos que quiero tener, empezaré a tener gente hospedada. Debo comprar tal y cual cosa antes de que ellos vengan”. La persona hospitalaria sin embargo, pone a la gente antes que a las cosas: ”Si no tenemos muebles, comeremos en el suelo”, la persona que no es hospitalaria declara: “Esto es mío, estas habitaciones, los adornos. Mira, por favor y admira”, la hospitalidad susurra “lo que es mío, es tuyo” (Hechos 2:44).

En la hospitalidad ponemos el orgullo a un lado y no nos preocupamos por mostrar a la gente nuestra humanidad.

Porque no  mantenemos  falsas  pretensiones  las  personas  se relajan  y sienten  que quizás podemos ser amigos.

Hoy la iglesia debe estar bañada en la generosidad, amor y aceptar al hospitalidad. A menos que desarrollemos un verdadero espíritu de aceptación en las familias de nuestra iglesia, la hospitalidad que extenderemos al mundo será hipócrita. Cuando nuestras casas y la casa de Dios sea lo que nuestro Señor quiere que sea, naturalmente seremos más abiertos a nuestros vecinos.

Es triste saber cómo pocos cristianos han entrado en la vida de su vecino más cercano. Nuestros vecinos son la herencia que nuestro padre desea que ministremos. Somos en realidad muy pocos los que tratamos de encontrar las maneras más adecuadas para servir a nuestros vecinos o amigos, para así extender la misericordia de Dios. Frecuentemente nuestro cristianismo oficial, nuestras reuniones y compromisos, nos hacen menos accesibles a ellos en lugar de estar disponibles.

Si   los   cristianos,   colectivamente,   practicáramos   la hospitalidad,   podríamos  jugar   roles significativos en redimir a nuestra sociedad. No hay mejor lugar para redimir a nuestra sociedad que en la casa de un siervo de Cristo.

Cuando más trabajemos con los encarcelados, con los ciegos, con los oprimidos, nos daremos cuenta que en este mundo tan poco hospitalario, un hogar cristiano es digno de compartir.

En el diccionario WEBSTER la definición para hospitalario es una “cuña” entre la palabra “hospicio”, el cual es un refugio, y la palabra “hospital” el cual es un lugar de sanidad. Finalmente esto es lo que nosotros ofrecemos, cuando abrimos nuestro hogar en el verdadero espíritu de la hospitalidad: ofrecemos refugio y ofrecemos sanidad.

Algunos pasos prácticos para practicar la hospitalidad.

Pide la presencia de Dios mientras abres tu casa. Identifica las causas que te impiden ser hospitalario.

Evalúa cuáles son tus dones y cómo pueden ser usados para practicar la hospitalidad. Sede tu casa a un grupo pequeño.

Únete a alguien que prepara una cena para amigos. Invita a un adolescente problemático.

PARA MEDITAR

Corazones abiertos proveen casas abiertas

VERSÍCULO PARA RECORDAR

“Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse” 1Pedro 4:9

PREGUNTA PARA CONSIDERAR

¿Has tenido en casa a tus vecinos o amigos últimamente?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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