LLEVÁNDONOS BIEN UNOS CON OTROS

LLEVÁNDONOS BIEN UNOS CON OTROS

DIA 19

 “Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito”. 1 Corintios 1:10 (NVI)

Debemos evitar intentar ganar las discusiones.

En lugar de ésta, nuestro objetivo debería ser amar a aquellas personas con quienes no estamos de acuerdo.

Apostemos por amar y no por ganar. Jesús nos dijo que el amor siempre gana. El nos garantizó ésto cuando salió de la tumba.

Cuando te encuentres en una discusión con otros creyentes usa estas pautas bíblicas para llevarte bien con ellos:

Permite que la misericordia guié tu respuesta. (Proverbios 3:3-6). En un conflicto, muchos de nosotros hablamos de lo que es justo pero el enfoque de Dios no es a través de lo que es justo, sino a través de la gracia y misericordia. (Romanos 5:8).

Permite que Dios determine la verdad (2 Corintios 13:8). La verdad no se determina por tus pensamientos y sentimientos (1 Juan 4:10) o la opinión de otros. La verdad es lo que Dios dice: El es la única autoridad para interpretar cualquier situación. (2 Corintios 10:5).

Busca la presencia de Dios (Mateo 28:20). Satanás quiere que creamos que estamos solos en la batalla.

Simón  Pedro  nos  dá un  ejemplo  de  luchar  solo,  el  uso  de palabras  violentas,  espadas, maldiciones y mentiras fueron desesperados intentos para protegerse así mismo. El peleó como un hombre separado de Dios (Mateo 26:52). Pero nosotros deberíamos seguir el ejemplo del joven pastor David, que creyó que Dios estaba con él en la pelea y que la batalla pertenecía a Dios (1 Samuel 17:47).

Apóyate en la mente de Cristo (1 Corintios 2:15-16). La Biblia dice que no deberíamos depender en nuestro propio entendimiento (Proverbios 3:5), lo que parece ser correcto para nosotros, puede ser algo errado (Proverbios 14:12).

Busca la verdadera fuente del conflicto (Efesios 6:12). Según la Palabra de Dios, no estamos peleando con otras personas, nuestro real enemigo es Satanás  y “sus fuerzas espirituales de maldad”.

Renuncia a las armas humanas (2 Corintios 10:4-5). Cuando tratamos de satisfacer nuestras propias necesidades trabajando independientemente de Dios, tendemos a usar lo que Pablo llamó “las armas de la carne”. Esto incluye: manipulación, chisme, calumnia, ridículo, amenaza, culpa, preocupación, decepción y silencio. Cuando las usamos terminamos en un circulo vicioso que nos daña, donde todos perdemos.

Aprende a usar tus armas espirituales (2 Corintios 10:4). La Biblia nos dice que la oración es un arma espiritual poderosa. Después de ponernos toda la armadura de Dios, debemos “orar en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos”. (Efesios 6:18, NVI). Muchos cristianos nunca piensan en orar juntos cuando han tenido una discusión; pero la oración nos recuerda quien es Dios y quienes somos nosotros- sus hijos. La oración  pone una perspectiva eterna en cualquier discusión.

El perdón es otra arma espiritual. El poder del perdón es más grande que cualquier cosa que el enemigo puede utilizar contra ti. El mandamiento de Dios es que debemos perdonarnos unos a otros así como hemos sido perdonados (Mateo 6:12).

 

No siempre tenemos que estar de acuerdo para llevarnos bien. Nuestro versículo de hoy dice, “que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito”. En una orquesta, hay diferencias grandes entre el unísono y la armonía. Si todos los músicos tocaran al unísono todo el tiempo, la música sería bastante aburrida. Es la armonía que crea la belleza en la música, con diversos músicos tocando diversos instrumentos y diversas notas, pero todos bajo la dirección de un conductor. La meta de cada músico no es tocar mas fuerte que lo otros o terminar la pieza primero; la meta es “unidad de pareceres, sentimientos y propósito”. Cuando esto sucede, la música es divina.

PARA MEDITAR

Busca el amor, no busques ganar.

VERSÍCULO  PARA  RECORDAR

“Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito”. 1 Corintios 1:10 (NVI)

PREGUNTA  PARA CONSIDERAR

¿Si tienes un conflicto con un hermano o hermana en Cristo, qué harás hoy día para buscar la conciliación?

 

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